Yyyy quería trabajar...quería. Una semana después y quiero mandar todo a la mierda. La fucking monotonía de decir y hacer siempre lo mismo.
Trabajar en la feria se complica cuando no sos una persona con mucha paciencia. La gente te pregunta las cosas mil veces, no te escucha, interrumpe, se va sin saludar, se queda media hora rompiendo las pelotas y no compra nada.
Es un desfile constante de madres que no controlan a sus hijos, y los dejan ahí jugando con la boluda (yo) que ya perdió las ganas de vivir. Abuelas que no entienden nada. Padres ausentes que quieren comprar el amor de sus hijos con un aparatito corta papel. Maestras jardineras con un exceso de felicidad encima. Adolescentes más boludos que nunca. Colegialas gritando. Y más y más personajes.
Los números 10, 18, 20 y 35 pasaron a ser los números que más odio.
Y todo lo que digo siento que puede ser tomado a mal. "Apreatlo fuerte", "dale hasta el fondo", "es más chico y más duro". Pero la única mal pensada soy yo, claramente.
La única forma de remar los días que me quedan es pensar este trabajín como un experimento sociológico. Ahí estoy yo, de incógnito en un ambiente tan heterogéneo e interesante. Y nadie se da cuenta que los estoy estudiando y analizando. Sí señora, usted es mi ratira número 236 y cada movimiento que haga va a ser captado por mí, y luego finamente analizado. Todo en pos de la ciencia.
De todas maneras, hay momentos en los que disfruto la feria. El camino de salida. Mirando libros, con poca gente, mucha tranquilidad. Y qué bueno sería quedarme una noche encerrada acá.
Pero mejor me voy, que se hace tarde y todavía tengo que hacer mil cosas.
jueves, 29 de abril de 2010
jueves, 22 de abril de 2010
Lluvia y champagne
El domingo granizó. Zarpado. Por donde vivo yo fue increíble. Pero no estaba en casa cuando el mundo amenazó con venirse abajo. Estaba en un auto, peor.
Escena de peli de terror: cortina de lluvia. Piedras cayendo. Sonidos terribles.
Autos parados debajo de árboles o, sorprendentemente, parados debajo de los puentes de la autopista.En medio de la autopista. Gente tapando los capots de sus autos con frazadas y almohadones. Y hasta gente que tapaba su auto con su propio cuerpo.( haceme mierda a mí pero el auto no me lo toqués, lluvia hija de puta)
Vidrios y vidrios y vidrios rotos. Calles revueltas por la lluvia: basura y hojas.
El día después: cantidad de autos con los vidrios rotos. Abundancia de cabezas cocidas. Mucho malhumor. Exceso de gente en los transportes públicos porque, claro, no podían usar sus autos. Comentarios al por mayor de la mayoría de los habitantes de Capital y alrededores. (Igual hubo zonas en la que la lluvia ni se sintió, suertudos.)
Sin embargo, ese domingo hubo sonrisas, felicidad y gran demanda de una bebida alcohólica de festejo en supermercados, almacenes y chinos.
Fue el día en que los mecánicos brindaron con champagne.
Y a hacer una macumba para que la próxima lluvia sea un poquito más heavy.
Escena de peli de terror: cortina de lluvia. Piedras cayendo. Sonidos terribles.
Autos parados debajo de árboles o, sorprendentemente, parados debajo de los puentes de la autopista.En medio de la autopista. Gente tapando los capots de sus autos con frazadas y almohadones. Y hasta gente que tapaba su auto con su propio cuerpo.( haceme mierda a mí pero el auto no me lo toqués, lluvia hija de puta)
Vidrios y vidrios y vidrios rotos. Calles revueltas por la lluvia: basura y hojas.
El día después: cantidad de autos con los vidrios rotos. Abundancia de cabezas cocidas. Mucho malhumor. Exceso de gente en los transportes públicos porque, claro, no podían usar sus autos. Comentarios al por mayor de la mayoría de los habitantes de Capital y alrededores. (Igual hubo zonas en la que la lluvia ni se sintió, suertudos.)
Sin embargo, ese domingo hubo sonrisas, felicidad y gran demanda de una bebida alcohólica de festejo en supermercados, almacenes y chinos.
Fue el día en que los mecánicos brindaron con champagne.
Y a hacer una macumba para que la próxima lluvia sea un poquito más heavy.
lunes, 19 de abril de 2010
No ha lugar
Leyes, artículos, decretos, incisos, pactos, tratados...lo único que me quedó claro es que los abogados te pueden cagar de cualquier forma, en cualquier momento y por cualquier cosa. ¡Objeción!
(Espero que no se ofendan mis amigos futuros abogados)
(Espero que no se ofendan mis amigos futuros abogados)
domingo, 18 de abril de 2010
¿Bafici? Sí, sí
La sala más grande del Cine Atlas de Santa Fé. Llena de gente. Jóvenes más que nada. Pibitos y pibitas. La gente más copada, más cool, más imponetendencia de la city. Todo muy lindo. Gran escenario.
Una película ¿independiente? brasilera: adolescencia, música e internet, como dijo el director, Esmir Filho, que para mi (grata) sorpresa estaba ahí.
¿Qué es lo primero que se te viene a la mente cuando pensás en Brasil? Playa, fútbol, samba, gente contenta y sin preocupaciones. Bueno, nada que ver. La película se desarrolla en una ciudad del sur de Brasil. El sur frío, el sur alemán, según el director. Hay adolescentes. Hay internet. Hay música. Pero hay mucho más: hay suicidio; hay adolescentes conflictuados; hay blogs; videos raros; una chica que aparece sólo en videos; hay fascinación por Bob Dylan; un hombre que vuelve; masturbación; sueños que se mezclan con la realidad. Hay misterio.
Y como hay misterio hay distintas interpretaciones.
Pero mejor mirala.
Las nosécuantaspersonas presentes en la mega sala del Atlas aplaudieron a más no poder. Siguieron preguntas al director y al autor del libro en el que se basó la película que, además es uno de los actores. Nada muy relevante. ¿Por qué ese nombre? ¿Cómo te sentiste haciendo tu primer largo? ¿Vas a sacar la peli a DVD? Lo más interesante que dijo el director fue que el casting se hizo vía intenet: quería leer lo que escribían en sus fotologs, blogs y flickrs. Más de 400 chicos vistos. Hasta que dio con Henrique Larré, el protagonista, que tuve ganas de abrazar toda la película. Después, nada más. Felicitaciones y saludos.
Me fui, nos fuimos. Cada uno a un lado distinto. Y nos vemos la próxima.
El BAFICI es todo un evento, claro. Muy a mi pesar, sólo pude ver una película. Por fiaca, por falta de recomendación, falta de tiempo o lo que sea. Pero está bueno. Acostumbrados a películas distintas, hollywoodenses más que nada, es una buena oportunidad para ver lo que no suele ocupar las grandes carteleras de los cines tradicionales. Y puede ser que más de uno se haya ido insatisfecho: que la peli es lenta, que no hay final, que no hay trama. Pero eso es lo que está bueno. Que sea distinto. Que te deje pensando qué carajo significa, qué quiso decir el muñeco este…
Un poco de todo, para todos. No nos quedemos en lo típico.
Una película ¿independiente? brasilera: adolescencia, música e internet, como dijo el director, Esmir Filho, que para mi (grata) sorpresa estaba ahí.
¿Qué es lo primero que se te viene a la mente cuando pensás en Brasil? Playa, fútbol, samba, gente contenta y sin preocupaciones. Bueno, nada que ver. La película se desarrolla en una ciudad del sur de Brasil. El sur frío, el sur alemán, según el director. Hay adolescentes. Hay internet. Hay música. Pero hay mucho más: hay suicidio; hay adolescentes conflictuados; hay blogs; videos raros; una chica que aparece sólo en videos; hay fascinación por Bob Dylan; un hombre que vuelve; masturbación; sueños que se mezclan con la realidad. Hay misterio.
Y como hay misterio hay distintas interpretaciones.
Pero mejor mirala.
Las nosécuantaspersonas presentes en la mega sala del Atlas aplaudieron a más no poder. Siguieron preguntas al director y al autor del libro en el que se basó la película que, además es uno de los actores. Nada muy relevante. ¿Por qué ese nombre? ¿Cómo te sentiste haciendo tu primer largo? ¿Vas a sacar la peli a DVD? Lo más interesante que dijo el director fue que el casting se hizo vía intenet: quería leer lo que escribían en sus fotologs, blogs y flickrs. Más de 400 chicos vistos. Hasta que dio con Henrique Larré, el protagonista, que tuve ganas de abrazar toda la película. Después, nada más. Felicitaciones y saludos.
Me fui, nos fuimos. Cada uno a un lado distinto. Y nos vemos la próxima.
El BAFICI es todo un evento, claro. Muy a mi pesar, sólo pude ver una película. Por fiaca, por falta de recomendación, falta de tiempo o lo que sea. Pero está bueno. Acostumbrados a películas distintas, hollywoodenses más que nada, es una buena oportunidad para ver lo que no suele ocupar las grandes carteleras de los cines tradicionales. Y puede ser que más de uno se haya ido insatisfecho: que la peli es lenta, que no hay final, que no hay trama. Pero eso es lo que está bueno. Que sea distinto. Que te deje pensando qué carajo significa, qué quiso decir el muñeco este…
Un poco de todo, para todos. No nos quedemos en lo típico.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
